El Ayuntamiento firmará en próximos días el contrato cofinanciado con el Cabildo con una inversión conjunta de 101.650 euros.

 

El Ayuntamiento de Los Realejos anuncia la reciente adjudicación de la redacción de la rehabilitación de la histórica Casona de La Gorvorana al arquitecto Fernando Arocha Ferreiro, tras proceso de licitación abierta del que resultó adjudicatario por 101.650 euros (impuestos incluidos), que serán cofinanciados por el propio consistorio y el Cabildo de Tenerife dentro del Plan de Patrimonio Artístico de la corporación insular al 20% y 80%, respectivamente. El área municipal de Contratación, dirigida por la concejala Noelia González, ultima los trámites para la firma del contrato que se llevará a cabo en los próximos días.

Asimismo, desde la Gerencia Municipal de Urbanismo, que dirige Laura Lima, se prevé realizar distintas reuniones con el equipo arquitecto, en las que estará presente también el primer teniente de alcalde, Adolfo González, con el fin de coordinar las primeras visitas al histórico inmueble una vez se rubrique el contrato, tal y como se ha indicado, para comenzar así el minucioso trabajo de redacción de proyecto.

Según Adolfo González, “después de un largo trámite de negociaciones en el que hemos logrado la cofinanciación con el Cabildo de Tenerife, por fin comienza a materializarse el objetivo de recuperar este inmueble tan importante para nuestro municipio, concretado ya con el equipo de profesionales que comenzarán de inmediato a crear el proyecto, lo que supone un ilusionante punto de arranque”.

Cabe citar que la licitación para la redacción del proyecto de reforma integral de la Casona de La Gorvorana aludía a la intervención necesaria para la rehabilitación, conservación, consolidación y restauración de esta edificación patrimonial ubicada en el entorno de Toscal Longuera, que ya preveía, de inicio, la integración de cafetería abierta al patio, aseos, taquilla y guardarropa, una zona administrativa de oficinas, sala de exposiciones y de usos múltiples, sala de conferencias con aforo hasta 100 personas, aulas para formación, espacio para pernoctación en períodos cortos para un máximo de 8 personas con aseo común y salas pequeñas de estudio o distintos usos culturales.

Tal y como indicaban los pliegos técnicos previos “los servicios estarán situados de manera que den cobertura al futuro auditorio que pretende desarrollar en terrenos anexos el Ayuntamiento de Los Realejos, reservando el espacio central al aire libre de la casona previéndose para el desarrollo de actos”. En cuanto al citado auditorio futuro, con capacidad para alrededor de un millar de personas, se prevé desarrollar en una parcela de 4.326 metros cuadrados.

El proyecto ofrecerá un diagnóstico y pronóstico del estado de conservación, propuesta y alcance de la intervención desde el punto de vista teórico, técnico y económico, metodología, técnicas y materiales a emplear, incidencia sobre los valores protegidos y medidas preventivas, en su caso. Asimismo ha de hacerse constar un plan de mantenimiento, el plazo estimado de ejecución y un proyecto técnico a nivel de proyecto de ejecución, atendiendo a normativa a la que ha de acogerse un inmueble de estas características, tipo de obra o intervención y visado por el colegio profesional correspondiente.

 

Localización e historia

La citada Casona de La Gorvorana se encuentra situada en el Plan Parcial de La Gorvorana, en la parcela definida como de equipamiento sociocultural del SAPUR 3, con una superficie ocupada y construida de 2.025 metros cuadrados. Se trata de la casa principal del mayorazgo que lleva su nombre, que pasó a manos de los marqueses de Azialcazar y luego a los de Mejorada del Campo y la Breña. En el siglo XIX cambió de manos y acabó a finales del siglo XX siendo propiedad del Ayuntamiento de Los Realejos, habiendo sido objeto de expolio de madera una parte del inmueble.

El edificio en planta de U, con dos alturas, está cubierto de teja árabe. Parte de su patio posee corredores sobre pilares. Destaca la perfecta diferenciación de espacios dependiendo de su uso residencial o agrónomo. Las plantas altas se destinaban a habitación, cocina y granero (tercera planta), mientras que las inferiores y lado este fueron bodegas y gañanías.

Hacia el sur destacan las viviendas del servicio y la única portada localizada en todo el conjunto. En los techos interiores destacan la techumbre de la cocina de planta ochavada e importantes decoraciones en las cuadras y almizate. En uno de sus espacios se localizan tres pinturas al fresco de Francisco Bonín. El inmueble tiene un valor catastral superior a los 860.000 euros.